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domingo, 13 de enero de 2013

Mis escenas favoritas: La superestrella que se apaga

Puesto que ahora mismo me estoy preparando el examen de Doctrina social de la Iglesia (sin comentarios), me han venido a la memoria algunas escenas de esa maravillosa ópera rock que es "Jesucristo Superstar". 
    Siempre ha sido uno de mis musicales favoritos, por la fuerza de sus canciones (todas son temazos, hay que reconocérselo al genio de Andrew Lloyd Webber), por el enfoque tan terrenal y actual que se ofrece (y se agradece) de los últimos días de Jesús, y sobre todo por el espectacular montaje, los escenarios de la auténtica Jerusalem y los grandes intérpretes que bordan sus papeles en la película. Además, ese rollo hippie tan duramente criticado a lo largo de los años y que recuerda inevitablemente a "Hair"... Es irresistible, como la voz de Judas.



 En concreto, me apetecía enseñaros el que para mí es el momento más sobrecogedor y emocionante de toda la película: Jesús rezando en el jardín de Getsemaní. Ted Neely interpreta a ese Mesías de "mirada extraña" y templanza sobrenatural, que se rompe al descubrir su fatídico final, confesando sus miedos, sus dudas y su absoluta humanidad. En mi opinión, este es el Jesús más realista, creíble y auténtico: un hombre de paz y sabiduría que al verse traicionado por el destino y su mejor amigo, implora en soledad a su padre por la salvación, perdiendo su voluntad y entereza divina. 
  Aparte de la asombrosa actuación de Neely, la canción se presta a una atenta escucha. Agudos desgarradores y altísimos imposibles de alcanzar, una instrumental cargada  de pasión, la potencia de la voz del cantante... Todos esos pequeños elementos musicales que convierten este tema en el más difícil, elogiable y solemne de todo el musical. 
   Atentos a las duras imágenes de los cuadros de Cristo... Y al final, crudo instante de resignación y la aceptación de su propia e inminente muerte. 

viernes, 11 de enero de 2013

Mis escenas favoritas: El ídolo musical de los duendes


Hace unos días a muchos nos sorprendió la inesperada y emocionante noticia del regreso de David Bowie a la música, tras una década de interrogantes y expectación.
    Utilizando este pretexto como excusa, voy a recordar un par de escenas de la película "Dentro del Laberinto", esa cinta de culto ochentera en la que el cantante da vida al malvado Jareth, el rey de los goblins.
   Las escenas que más recuerdo y que más me fascinaron en su momento, fueron precisamente las protagonizados por Bowie en sus momentos musicales. La carisma del intérprete, así como el innegable atractivo de misterioso y perverso personaje, convierte a Jareth en el mejor papel de la película. Si además incluímos sus pegadizas canciones y su particular estilo (y esas mallas.........), es imposible que no guardara un hueco especial en mi memoria para estos momentazos.

  El primero, esta bizarra pero divertida escena con los duendes y el tema más movidito de la película.



  ¿Alguna mujer no quedó prendada de Bowie en esta preciosa balada? Si fue capaz de atraer y embaucar a una espectacular Jennifer Connelly en este elegante baile, no me creo que vosotras os hagáis las duras.


   Y por último... Mi escena y canción favoritas de toda la película se funden en un solo instante: la oscura y surrealista "Within you".


   Aunque los años hayan actuado en su contra y algunos efectos den hasta miedo de lo cutres que son, yo sigo recordando "Dentro del Laberinto" con cariño y admiración. A menos, a nivel argumental, no he vuelto a ver una película tan mágica y desafiante como esta. 

jueves, 22 de marzo de 2012

Mis escenas favoritas: De Niro también baila al son del cancán

Me metí de lleno en el tema con la anterior entrada de esta sección, así que voy a aprovechar la línea y a poneros otra divertida escena del estilo. No quiero hablar mucho sobre ella, porque de nuevo, las imágenes hablan por sí solas y prefiero que permanezca su pureza en el mayor grado posible. La sorpresa es mejor cuando es mayor.
  Os la introduzco un poco hablando sobre la película en cuestión a la que pertenece la curiosa secuencia, "Stardust", una cinta que mezcla fantasía, aventura, entretenimiento, comicidad y un pequeño toque de romance. 
  El reparto hace las delicias del todavía un poco nuevo director Matthew Vaughn (Snatch, cerdos y diamantes; Kick-ass; X-Men: Primera generación), trabajando hombro con hombro con actores de tanto renombre  como Michelle Pfeiffer, Claire Danes, Ian McKellen, Peter O'Toole, Mark Strong e incluso el sinvergüenza de Ricky Gervais. Pero si hay que señalar una actuación estrella, aunque este hombre casi en cualquier película se merece ver escrito su nombre en en mayúsculas y subtrayado, es la del brillante Robert De Niro. En esta ocasión da vida al capitán Shakespeare (la originalidad del nombre tiene su historia), un temido y cruel pirata, que surca los cielos junto a su sanguinaria tripulación. Su reputación le precede y el último deseo de cualquier mortal sería toparse con él. Sin embargo, los protagonistas sufren la terrible fortuna de acabar atrapados en su barco.


   Poco a poco el capitán se abre emocionalmente a nuestros héroes y descubrimos sus inquietudes, sus miedos  y también sus gustos... Pero el postre es servido directamente al espectador, con esta sabroso momento en el que podemos descubrir una nueva faceta del actor que se aleja bastante de su habitual imagen de oscuro, violento y amenazador (si me apuras, no hay un solo hombre en este mundo que no se haya sentido aterrorizado por la idea de encontrarse con un suegro tan preocupante como De Niro en la saga de "Los padres de ella").
  Sin más demora, aquí os dejo el vídeo:



    Para mí, lo mejor es la cara de Mark Strong cuando se encuentra de lleno con tal panorama.
    Bueno, ahí tenéis la moraleja, no os dejéis llevar por la reputación de las personas y vivid siendo siempre fieles a vosotros mismos. Citando al propio capitán, "la reputación de un hombre se construye durante años y puede destruirse en un segundo".


lunes, 19 de marzo de 2012

Mis escenas favoritas: Dulce travestismo

Hoy os traigo una escena musical muy especial e insólita. "The Rocky Horror Picture Show" no es un film que el espectador común tenga en su listado de películas vistas o pendientes de ver. Sin embargo, contra todo pronóstico y cifras de recaudación, los años la convirtieron en una película de culto que hasta hoy día se continúa proyectando de manera esporádica en algunas salas.
   Para cualquiera que se atreva a verla, aviso que su delirante y lunática trama, así como los carismáticos y volubles personajes, no dejan a nadie indiferente. 
   En concreto, el personaje que se hace completamente con la película, desde su primera aparición hasta su melodramático final, es el doctor Frank-N-Furter. Lo que os pongo aquí hoy no es otra cosa que su tarjeta de presentación.
   Para meteros un poco en situación, un hombre (Barry Bostwick) y su prometida (Susan Sarandon) se pierden en el medio de la nada cuando su coche se estropea bajo una tormenta. A lo lejos, ven una mansión, a la que deciden acercarse con el fin de pedir ayuda. No obstante, jamás habrían podido imaginar lo que encontrarían en aquella extraña casa... 


   Todo el carácter enigmático y el misterio del doctor queda revelado en la siguiente secuencia, tan brillante e ingeniosa como demente y estrambótica. Os pido que la veáis antes de seguir hablando sobre ella, porque cuando se trata de imágenes así, las palabras sobran mucho:



    No la encontré subtitulada en español, una lástima, porque la letra es bastante ingeniosa. Y no os molestéis en buscarla en castellano, porque nunca daréis con ella. Esto se debe básicamente a que, evidentemente, con todo lo que se estaba cociendo en la década de los 70, no hubo ni una productora que se aventurase a estrenar esta película en nuestro país. Así que, hasta donde yo sé, no encontraréis "The Rocky Horror Picture Show" doblada en español, solo en V.O.S. (mejor).

martes, 13 de marzo de 2012

Mis escenas favoritas: Oh capitán!

¿Quién no ha visto alguna vez "El club de los poetas muertos" y ha deseado (o habría deseado) tener un profesor tan peculiar y carismático como John Keating (Robin Williams)?
   Hoy os pongo esta escena por una razón muy particular: yo SÍ que tengo un profesor de literatura así. O, al menos, muy similar (porque espero que durante el curso no se dé ningún caso de suicidio entre mis compañeros; perdón por el spoiler). Y esta entrada va dedicada a él, ya que @J2V_C2 me recordó esta mañana lo genialoso que es poder disfrutar de unas clases tan locas, divertidas, profundas y simpáticas. La Odisea nunca me pareció tan entretenida.


   Sé que hay muchos compañeros que se amuerman en sus horas, pero a mí me parece una oportunidad maravillosa que una persona tan completa comparta con nosotros todos sus conocimientos y valores, y además con tanta autenticidad y entrega.
   Da gusto comprobar que aún existen profesores (DE UNIVERSIDAD, porque mira que hay algunos a estas alturas que... vamos, un crimen para la enseñanza) que todavía sienten pasión por formar a los estudiantes de cara a su futuro, tanto en lo personal como en lo académico, siempre con tanta profesionalidad y cercanía a la par.
   Venga, un aplauso por el legítimo valor de la enseñanza y la educación. 



  Próximamente añadiré más secuencias de esta película, porque en lo que a mí respecta me resulta una de las cintas más emotivas, ilustradoras y estimulantes sobre la educación, la adolescencia, el romanticismo y el precio de la vida.

sábado, 10 de marzo de 2012

Mis escenas favoritas: Como desees...

Otra perlita de "La princesa prometida".
No he podido resistirme a añadir esta maravillosa escena después de la de Iñigo Montoya. Si en la anterior el sentimiento predominante era el amor fraternal y el odio, en esta lo es el amor puro y verdadero.
    Solo el cine podría idear momentos tan románticos y auténticos como este. Buttercup, quien disfruta aprovechándose de la amabilidad del joven Westley, se percata de que, escondido tras ese afán tan servicial, se encuentra una lealtad que emana de lo más profundo del corazón. "Como desees" significa "te quiero".



    Estas dos palabras (tres en inglés) tendrán una gran relevancia durante el resto del metraje, e incluso serán las responsables de un tierno momento entre el abuelo y su nieto al final.




Mis escenas favoritas: Hola, me llamo Iñigo Montoya, tú mataste a mi padre...

Iñigo Montoya, interpretado por Mandy Patinkin
"¡Prepárate a morir!"
      Venga, en serio, si hay alguien que no conozca esta escena o que no haya oído nunca estas palabras... Por favor, que se manifieste, porque tiene delito.
      Quizá en estos días "La princesa prometida" no se vea tanto por la televisión como antaño. Puede que haya envejecido un poco regular. A lo mejor hay gente que, hoy día, nunca la ha visto. Pero todo aquel que tenga un poco de idea sobre la historia del cinematógrafo, debe reconocer que esta cinta de los ochenta es la precursora de muchísimas películas de aventuras posteriores. El apuesto bandido, un romance eterno y leal, villanos memorables y secundarios entrañables, espadachines, piratas, monstruos... "The princess bride" reunió en color todos estos elementos y, aunque en su momento la recaudación en taquilla fue más bien un fracaso, el tiempo la ha convertido en una película de culto.
    Como tal, nos regala un puñado de secuencias para la memoria. Ahora, la que os pongo en cuestión está protagonizada por el espadachín español (y alcohólico) Iñigo Montoya. La legendaria venganza que se jura a sí mismo llevar a cabo cuando el hombre de seis dedos acaba con su padre, alcanza su apogeo en el desenlace del filme. Pero Iñigo ya tenía calculado, desde mucho tiempo atrás, cuáles serían las precisas palabras con las que desafiaría al asesino de los seis dedos...

   Es una lástima, pero no encuentro ni un puñetero vídeo en youtube que me permita la inserción directa en la página, así que os tendré que pegar el enlace sin más y confiar en que la curiosidad interprete adecuadamente su papel...
http://www.youtube.com/watch?v=tH1c-1eOMgg

    Al menos aquí podéis oírle decir la mítica frase en otras circunstancias, mientras le cuenta su vida a Westley antes de su emocionante duelo de espadas.



    Bueno, si hay alguien que se ha quedado con el culo torcido después de leer lo de "película de culto", ¡fijaos! ¡Hasta el humorista Goyo Giménez suele llevar una camiseta de la peli homenajeando a Iñigo Montoya! :P

   ¡Pasad un buen fin de semana!


lunes, 5 de marzo de 2012

Mis escenas favoritas: Somos los hijos malditos de la historia

De "Fight Club" o "El club de la lucha" se pueden sacar muchas perlas que ya han pasado a la historia del cine. Unos jovencísimos Brad Pitt y Edward Norton en la piel de dos personajes tan enigmáticos como carismáticos, nos acompañan de la mano durante más de dos horas repletas de filosofía y nihilismo.
    Si algo tiene "El club de la lucha" que la hace tan especial, a parte de la violencia explícita y el sorprendente desenlace, es su manera tan amena y entretenida de desenmarañar la filosofía de la cultura y la sociedad actual. Nos entrega el vacío, el hiperindividualismo, el hombre masa, el sueño americano, el narcisismo o el hedonismo (entre otras) ocultos entre metáforas visuales y memorables monólogos (¿hay alguien que haya visto la película que no conozca las reglas del Fight Club?).

     Esa facilidad para trasladar la cruda realidad a imágenes y palabras con franqueza y claridad, e incluso con socarronería, picardía y sátira, del magnífico David Fincher, nos regala momentazos como el que os traigo a continuación. Resume contundentemente el alma y el sentido de la cinta, y quizá también resume ciertos aspectos de nuestras vidas. Sea como sea, da que pensar:

Mis escenas favoritas: Lo nuestro no acabó. ¡Jamás ha acabado!

Una nueva secuencia, esta vez para los más románticos.
Aunque no me parece la mejor escena de "El diario de Noah", es la que más me emociona sin contar con el final. Después del reencuentro, Noah y Allie se dejan llevar por la pasión. La tensión sexual, el cariño, la añoranza, la rabia, el amor... Las emociones se desatan al mismo tiempo que la tormenta.
    El momento de la barca, rodeada por patos y cisnes, en el que se respira reconciliación, tranquilidad y se deja entrever la complicidad aún existente entre los personajes, deja paso a una serie de confusas emociones, tales como la alegría, el rencor y la tristeza. La naturaleza se desborda, al igual que los corazones de la pareja protagonista.


     Os dejo que disfrutéis la escena, aunque siempre os recomendaré que veáis después la versión original de la misma, que os pongo a continuación (que además tiene mejor calidad de vídeo).



Quién le iba a decir a Ryan Gosling que pasaría de un drama romántico a películas como "Drive" o "Los idus de marzo"... Atentos a este chico, porque en un futuro cercano dará mucho que hablar.

Mis escenas favoritas: Déjame que sugiera el carácter de esta dramatis persona... Voilà!

Otra de mis escenas preferidas. Esta vez forma parte de una película más reciente, de la pasada década. Pertenece a la adaptación cinematográfica (tan criticada como aclamada) del cómic "V de Vendetta", del gran Alan Moore.
     Aunque, ciertamente, esta secuencia en concreto no se la debemos al genio de Moore, sino a los responsables del guion que se tomaron tantas libertades con su creatividad: los hermanos Wachowski. Escrito por y para la película, este discurso de presentación del personaje protagonista, V, se lleva la palma. Esta colosal aliteración tan melódica, acompañada de una banda sonora que aumenta su intensidad hasta el climax, y de la ambientación íntima, oscura y misteriosa, encierra la personalidad de V tanto en el contenido como en la forma. 
   Y qué decir de la abrumadora interpretación de Hugo Weaving. Una maravilla. Sin mover apenas un pelo, tan solo manejando una proyección de voz más que increíble, te hace emocionarte al son de su discurso. Incluso la primera vez, que el espectador medio seguro que casi es incapaz de entender ni una puñetera palabra de lo que dice, consigue transmitir todas las sensaciones que sugieren la descripción de su persona. Otro aplauso para los Wachowski.


   Sé que la adaptación al castellano es más que maravillosa y no tengo ninguna queja al respecto (es más, pido el reconocimiento del gran Armando Carreras, un profesional en lo suyo, actor de doblaje) pero, por favor, escucharla en versión original con la voz en vivo del mismo Weaving es superior, así que ya estáis dándole al play: 



También, aquí os dejo el discurso en inglés en la tipografía de la película. Muy recomendable para leerlo tranquilamente.

Mis escenas favoritas: ¡Luz de mi vida! No voy a hacerte daño...

Toca inaugurar una nueva sección, esta vez dedicada a mis escenas favoritas de algunas películas. Qué mejor manera de bautizarla con una leyenda del cine, bajo la dirección de un genio, Stanley Kubrick.
      Esta escena siempre me pone los pelos de punta. Jach Nicholson labrándose su futuro como uno de los actores más grandiosos de la última generación y hasta ahora. En este momento, en "El Resplandor", Jack Torrance pierde por completo la cabeza. 
     Yo considero que Nicholson es el único que habría sido capaz de darle tanta credibilidad a una secuencia con unas líneas tan descabelladas y disparatadas. En ninguna ocasión se deja siquiera entrever ningún indicio de sobre-actuación o exageración. Esa mirada, ese tono de voz, esas gesticulaciones... Joder, nadie me podrá negar que es acojonante, hablando claro y pronto.


      Por si queréis recordar este mítico momento que pasó a la historia del cine, os dejo un par de vídeos. Por favor, los fans de Kubrick tenéis que hacerme el favor de ver la versión original. El diálogo se entiende a la perfección y se puede comprobar la maestría del gran Nicholson en todo su esplendor. Lo digo porque el doblaje en español de "El resplandor" es uno de los peores crímenes que se han cometido contra el séptimo arte. Sin embargo, en esta escena, al menos el personaje de Jack Torrance, todavía está pasable, aunque nada comparable al original. Así que ahí van: 




Y no dejéis de ver la ya mítica parodia (aunque no sea la única) que hicieron en los Simpson. "Sin tele y sin cerveza Homer pierde la cabeza"